
«Yo soy el camino y la verdad y la vida»
V DOMINGO DE PASCUA
(Juan 14, 1-12)
Una reciente encuesta sobre las creencias de la juventud
insinúa caminos de esperanza:
el sentimiento religioso va en aumento.
Pero es algo complejo
porque los jóvenes mezclan muchas cosas
y parece que muchos buscan una religiosidad
diferente a lo que tradicionalmente hemos vivido.
Los apóstoles no te entienden, Señor,
cuando les explicas que te vas al Padre
a preparar las moradas para ellos
porque no quieres que se sientan solos
sino que estén siempre contigo.
Tanto tiempo con ellos, les dices,
y no se han enterado de quién eres…
Con frecuencia me siento abatido por las dudas de Tomás:
“Señor, no conozco el camino”.
Y como Felipe te pido que me muestres al Padre…
A veces no veo con claridad
y confundo las cosas esenciales con las desechables,
a lo mejor porque me desvío del camino que tú me trazas
y que está delante de mis ojos.
O porque me resulta más fácil esconder la verdad que abrazarla.
Hasta es posible que sienta la tentación
de preferir no vivir la vida que tú me das…
Ayúdame a no desviarme de la ruta que me lleva a ti,
a no perder el tiempo enredándome en las trivialidades del mundo
que tratan de seducirme con promesas efímeras.
Porque tú eres el único camino por el que debo andar,
la única verdad a la que he de aferrarme,
la única vida que merece la pena vivir.
Repetidamente me has dicho que mire hacia arriba;
que no me ate a las banalidades de este mundo;
porque solamente en ti puedo encontrar fuerza para resistir los embites
y gozo para disfrutar del amor que me das.
Te pido, mi Señor, que no tengas en cuenta mis dudas;
ni las traiciones que pueda hacerte.
Dame la fuerza necesaria
para seguir caminando hacia el encuentro contigo
donde encontraré la verdad auténtica de la vida en ti.
José Serrano Álvarez





