
Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! (II DOMINGO DE CUARESMA)
Foto: J. Serrano “Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí!” II DOMINGO DE CUARESMA (Mateo 17, 1-9) Estamos a gusto muchas veces: cuando nos salen

Foto: J. Serrano “Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí!” II DOMINGO DE CUARESMA (Mateo 17, 1-9) Estamos a gusto muchas veces: cuando nos salen

Dos virtudes unidas, sobre las que se asienta la santidad. Sin humildad y sin caridad, nada somos y nada de lo que hagamos tiene sentido.

Nada de lo que hagamos por los demás quedará sin recompensa. Ni siquiera una sonrisa a esa persona que nos ha mirado con animadversión. Si

Solemos considerarnos mejores de lo que realmente somos. Decimos que nos conocemos bien pero no es cierto. Tenemos encima de nosotros demasiadas capas de autoestima

A veces buscamos escaparnos de la presencia de Dios porque los halagos mundanos son muy fuertes y engañosos. Por eso, cuando huimos de Él, no

Son los hechos, no los dichos, los que demuestran si amamos a Dios o nos amamos a nosotros mismos o a cualquier cosa mundana. Quien

Hermoso es confiar en el Señor, que no abandona nunca a los suyos, aunque, a veces, pueda la ceguera humana ver otra cosa distinta. Porque

Foto: J. Serrano “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto” I DOMINGO DE CUARESMA (Mateo 4, 1-11) Estamos rodeados de falsos

La mortificación física y voluntaria del cuerpo no es buena penitencia si nos aparta de poder cumplir con nuestras obligaciones. A veces queremos auto convencernos

Postrarnos junto al sagrario, donde está Jesús, para acompañarle, sentir su presencia, contarle nuestras penas, inquietudes y deseos. Hablar con Él, de amigo a amigo,