Sacerdocio

¿Qué es ser cura?

“Dos sacramentos, el Orden y el Matrimonio, confieren una gracia especial para una misión particular en la Iglesia, al servicio de la edificación del Pueblo de Dios. Contribuyen especialmente a la comunión eclesial y a la salvación de los demás” (Compendio del Catecismo, n. 321). Estos sacramentos, contribuyen a la propia salvación, pero esto lo hacen mediante el servicio que prestan a los demás.

 “El sacramento del Orden sacerdotal es aquel, mediante el cual, la misión confiada por Cristo a sus Apóstoles sigue siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos” (Compendio del Catecismo, n. 322). Gracias al sacramento del Orden sacerdotal, la misión de anunciar el Evangelio, confiada por Cristo a sus Apóstoles sigue siendo ejercida en la Iglesia. La palabra “Orden” designaba, en la antigüedad, a un grupo con un servicio determinado. “Ordenación”  era el acto por el que se entraba a formar parte de un “Orden”.  En la Iglesia se admitió esta terminología para designar el “Orden de los presbíteros”: aquellos que elegidos por Dios, son consagrados para formar parte del “Orden sacerdotal”, destinados al servicio del pueblo de Dios. La imposición de las manos del Obispo y la invocación del Espíritu Santo con una oración, constituye el signo visible de esta consagración.

La Iglesia entera, y cada cristiano, mediante el sacramento del Bautismo, forman parte de un pueblo sacerdotal: es lo que se llama el “sacerdocio común de los fieles”.  Al servicio de estos, existe otro sacerdocio, el “sacerdocio ministerial”, conferido en el sacramento del Orden, cuya tarea es servir, en nombre y representación de Cristo, en medio de la comunidad. Los sacerdotes ejercen su servicio al pueblo de Dios mediante la enseñanza, la celebración del culto divino y el gobierno pastoral desde la caridad.

El Obispo, es un presbítero que recibe la plenitud del sacramento del Orden, que le incorpora al Colegio episcopal. Los Obispos, son los sucesores de los Apóstoles, que presiden las Iglesias particulares, como la de Málaga, y que sirven de vínculo e unidad con el Papa y la Iglesia universal. Los sacerdotes forman con el Obispo un presbiterio, una auténtica fraternidad. Junto al obispo y al presbítero, otro grado del sacramento del Orden es el diácono: “El diácono, configurado con Cristo siervo de todos, es ordenado para el servicio de la Iglesia, y lo cumple bajo la autoridad de su obispo, en el ministerio de la Palabra, el culto divino, la guía pastoral y la caridad” (Compendio del Catecismo, n. 330). En muchas iglesias diocesanas, existen un grupo de diáconos casados, que ejercen su ministerio propio.

Sólo el varón bautizado puede recibir válidamente el sacramento del Orden. La Iglesia se reconoce vinculada por esta decisión del mismo Señor. En la Iglesia latina, el sacramento del Orden sacerdotal sólo es conferido a candidatos que están dispuestos a abrazar libremente el celibato y que manifiestan públicamente su voluntad de guardarlo por amor del Reino de Dios y el servicio de los hombres.

A nuestra Parroquia le sirven varios sacerdotes, que compaginan su dedicación con otros servicios. La escasez de sacerdotes es una de las grandes preocupaciones de la Iglesia.

En nuestra Parroquia, los primeros Jueves de cada mes, tenemos una Oración por las vocaciones, antes de la Misa de la tarde.