
PROBLEMAS DE CORAZÓN
«Si no cambia el corazón… no cambia el mundo». Hay algo que los hombres y mujeres de hoy queremos ingenuamente olvidar una y otra vez:

«Si no cambia el corazón… no cambia el mundo». Hay algo que los hombres y mujeres de hoy queremos ingenuamente olvidar una y otra vez:

«¿También vosotros queréis marcharos?», pregunta Jesús, con el corazón roto. El Maestro ha terminado el discurso sobre el «pan de vida»: ha anunciado su sacrificio

¡Qué triste es comer solo! Los sacramentos han ido adquiriendo con el paso del tiempo un carácter cada vez más ritualizado hasta el punto de

«Yo soy el pan que ha bajado del cielo», asegura Jesús, que continúa exponiendo a los discípulos el discurso del «Pan de vida». Los que

«Señor, danos de ese pan», piden los discípulos al Maestro. Acababan de recoger las sobras de la comida abundante de la multiplicación de los panes

El auténtico milagro fue repartir. Llamamos milagro precisamente a aquello que, «pareciendo imposible a los ojos humanos, se consigue». Hacer lo posible, es cuestión de

El Evangelio también hace terapia de grupo. El relato de hoy es de una actualidad impresionante. Nos describe una situación corriente. Los discípulos dan cuentas

«Ligeros de equipaje como los hijos de la mar», nos invita el poeta a caminar por la vida. ¡Cuántas cosas inútiles acumuladas en nuestros armarios!

«Nadie es profeta en su tierra», denuncia el refranero popular, comentando la enseñanza del Evangelio: No desprecian a un profeta más que en su tierra,

¿Quién me ha tocado?, pregunta el Maestro, casi indignado, intentando evadirse de una masa de gente que le oprime. El Evangelio de hoy nos narra